CARLO M. CIPOLLA

"Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo"
PRIMERA LEY FUNDAMENTAL DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

OREJAS

miércoles, 19 de junio de 2013

TEBEOS DE LOS AÑOS 50

Del Guerrero del Antifaz al Capitán Trueno
No había resquicio para la ambigüedad, pero lo mínimo que reclama un niño, aunque sea inconscientemente, es que el maniqueismo se lo sirvan mediante la aventura. Y en los tebeos de "Roberto Alcázar" y de "El Guerrero del Antifaz", nacidos en la anterior década, el Bien y el Mal eran excesivamente doctrinales. Y seguirían siéndolo en las andanzas de "Diego Valor", escritas por un comandante, donde el espacio interestelar parecía más un campo abonado a las tesis del Frente de Juventudes que un remedo, y casi todo lo que nos dieron fue remedo, de las hazañas de Flash Gordon.
Reiamos gracias al "TBO" y al "Pulgarcito" y, de repente nos llegó la aventura con todos aquellos cuadernillos semanales que tapizaron los quiosquos y alcanzaron tiradas excepcionales: "Aventuras del FBI", "El Cachorro", "El Jabato", "Apache", "Pantera Negra", series a la sazón dentro del territorio de los grandes géneros y de las que "El Capitán Trueno" acabó por ser la colección estrella.
El noble capitán castellano, Goliath el Cascanueces, el escudero Crispín -tan huérfano como nosotros, tras una guerra fraticida en la que a todos los padres los habían matado un poco- y la princesa Sigrid de Thule (de la que su creador, Victor Mora, ha dicho que fue la primera sueca que se ligó un oriundo) entraron en un Olimpo que necesariamente teníamos sobresaturado, y se instalaron allí para hacernos ansiar el tiempo de madurez en que habriamos de afrontar nuestras propias gestas, que esperábamos rumiando un pan con chocolate con sabor a tierra.
Texto de Felipe Hernández Cava aparecido en el libro "Vida cotidiana y canciones: España de los 40 a los 90" de Ediciones del Prado, 1990

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